Me gustan los chicos que tocan la guitarra
Me gustan los chicos que fuman
Me gustan los chicos que comen mucho
Me gustan los chicos que usan pantalon blanco
Me gustan los chicos que usan perfume
Me gustan los chicos que tienen el pelo ondulado
Me gustan los chicos que duermen mucho
Media Verónica esta rota, no tiene muchos años pero le hicieron daño.
Media Verónica lamenta que el tiempo se consume, y lo demás no cuenta.
viernes, 30 de julio de 2010
domingo, 18 de julio de 2010
Carpe Diem

Es todo tan efímero, llegamos a lo más alto para después sufrir una caída de alto impacto. A veces parece que de eso se trata, de subir y subir hasta lo mas alto, para despues caer, y cuanto mas alto llegas mas fuerte será la caída. Esto ya me lo aprendí, pero algo que no tenia aprendido era que si subir era a tu lado el golpe ya no duele, la caída es una caricia, una dulce caricia que te susurra que hay que remontar, y remontar juntos.
Entonces, la clave es d i s f r u t a r cada minuto de nuestro escalamiento y como siempre vos y yo vamos a llegar a lo más alto. ¿que importa caer?
Si es con vos no importa el final, y como ya sabés Te amo para s i e m p r e
sábado, 3 de julio de 2010
¡Qué lindo seria el mundo si fuese tuyo!
Será por eso, porque los dos llegaron al lugar cargados con su historia, porque los dos llegaron al beso con el mismo hermetismo, encerrándolo dentro de la piel.No se entregaron.Hubo un intento, apenas un intento.Un barco que quiso llegar a puerto pero se dejó arrastrar corriente afuera, hacia cualquier tormenta, o hacia la misma tormenta de siempre.Ella llevaba en sí largas caminatas por mañanas de sol, desolados cansancios de tardes amarillas, el oído alerta para la llamada del despertador, la mano preprarada para sacar el boleto del colectivo del bolsillo interior de la cartera, la lengua fría por un helado de frutilla saboreado sin prisa.Él llevaba pegado a sus talones el polvo de las mismas baldosas andadas y desandadas varias veces al día, un aplazo en un examen de la Facultad, cinco novias distintas y repetidas hasta el aburrimiento, las ganas de no haber devuelto, aquella vez, la billetera que encontró en la calle. Y, además, llevaban otras cosas. Ropas que fueron usadas y después regaladas. Canciones de moda que se les pegaron y canturrearon bajo la ducha, quizás las mismas canciones a un mismo tiempo, pero en lugares diferentes. Tal vez, algún asomo de alegría vivido a un tiempo, pero separados. Tal vez, alguna tristeza inmensa en una misma noche, pero bajo techos distintos. Lo sabían todo el uno del otro. ¿Qué puede haber de misterioso en la vida de una persona? Y, sin embargo, no sabían nada, porque ignoraban nombres y fechas y lugares donde habían pasado los veranos. Hubieran tenido que contarse todo. Hubieran tenido que hacer una larga lista de cosas, de sorpresas, de lágrimas, de sonrisas, de sobresaltos, agonías, desencantos, temores de películas y libros y poemas sabidos de memoria, de casualidades, descubrimientos, de aceptación y de rechazo.Hubieran tenido que pronunciar cientos de miles de palabras que fueran descascarando la soledad hasta dejar el cuerpo preparado para la entrega, para la confianza. Hubieran tenido que atreverse a jugar una carta, el todo por el todo, quitarse la máscara, esconder la reverencia, decir la verdad, sea cual fuere, mostrar las lastimaduras, las arrugas, las vetas de oro, las napas de barro. Pero no se animaron. Les faltó valor. Ellos dijeron que les faltó tiempo. Pero les faltó valor.Estaban engolosinados en su propia tristeza, estaban prisioneros bajo el caparazón de la comodidad, no querían tomarse el trabajo de quitarse los siete velos y ver la desnudez de la felicidad, porque temían que después del séptimo velo apareciera de nuevo la soledad, la terrible, zorra y despiadada. Y entonces caminaron juntos unos pasos.Y entonces se estrecharon fuerte, se besaron cerrando los ojos porque cada uno quería mirarse a sí mismo, nada más que a sí mismo y no al otro. Estuvieron acariciando el límite, lo exterior, la impenetrable puerta, la puerta con cien cerrojos; y ninguno de los dos quiso buscar las llaves, ninguno de los dos quiso empezar a abrir, ninguno de los dos quiso saber que había en realidad detrás de la puerta que los separaba. Por eso fracasó el encuentro, por eso.Porque cada uno fue a encontrarse consigo mismo.Porque cada uno fue a alimentar con llanto su propia soledad.Porque cada uno llevó su distancia y la puso en el medio.Y a pesar de los besos. y a pesar de la parodia del intento, y a pesar de ser un hombre y una mujer llenos de posibilidades, se dijeron adiós y lloraron, pensando que lloraban por decirse adiós, pero sabiendo que cada uno lloraba por sus viejos dolores, por otros adioses, por otros intentos y otras historias. Y porque ya nunca podrían borrar las distancias que los separarían de ellos y de los otros que quisieran, alguna vez, acercarse a ellos.martes, 15 de junio de 2010
"...Ella era una nena y me amaba tanto. Ella me dijo que no ("este fue un golpe muy duro para mi") Que no se animaba y que no estaba dispuesta a exponerse todavia mas, me miro a los ojos y me dijo "Yo nunca voy a amar a nadie como te amo a vos. Y te juro que no te voy a olvidar jamas. Pero quiero que no nos veamos mas". Yo estaba desbordado de angustia, pero en algun punto senti que ella tenia razon. La abrace con todas mis fuerzas y le dije que ellla iba a ser siempre mi mujer y que no iba a haber otra en mi vida..."
miércoles, 9 de junio de 2010

Sí, si ya escuche lo del tiempo al tiempo
pero ahora me pregunto, porque siempre esperar, porque siempre esperar que el tiempo lo cure o el tiempo lo cambie; deberia mejor no depender del tiempo porque todo bien pero..quien quiere esperar?
Por esperar que el tiempo haga algo
por vos
simplemete pasó, el tiempo
siguió y ahora ya es tarde
-no quiero esperar al tiempo-
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